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miércoles, 22 de abril de 2009

Orquesta Municipal de Tango


Por Carolina Sirio

La historia del tango platense es la de sus orquestas y de sus cantores. "Orquestas que empezaron a desaparecer cuando la invasión cultural foránea, con la anuencia de gobiernos dependientes de los grandes grupos económicos extranjeros, dispuso que el tango había cumplido su ciclo vital, determinando que se trataba de un género musical anticuado, de un mero rito del pasado. Las orquestas se disolvieron y los músicos se disgregaron formando dúos, tríos o, en el mejor de los casos, cuartetos condenados a tocar en sitios restringidos e intrascendentes. Los lugares públicos clausuraron sus espacios para el tango. Esa diáspora, obligada por razones económicas, significó la culminación de la orquesta típica como institución", fundamentan desde la Casa del Tango de La Plata, institución impulsora de la creación de la actual Orquesta Municipal del Tango, presidida por Alberto Alba.
Es recién en la década del 80 cuando comenzaron a gestarse señales de recuperación. En Buenos Aires, los organismos oficiales crean la Orquesta del Tango de Buenos Aires, la que está cerca de cumplir tres décadas de labor. "Al promediar aquella década, aquí en La Plata se funda la primera Orquesta Municipal de Tango, que dirigía el maestro Rubén Cabanes. Aunque efímera, la valiosa actuación de aquella orquesta disuelta en 1989, sentó un precedente", responden desde la Casa del Tango.
Carlos Rulfi, director de la formación actual de la Orquesta Municipal de tango, recuerda aquella formación de la que también participó: "Yo era el más chiquito, tenía 18 años".
–¿Cuanto tiempo estuvo esa orquesta municipal?
Carlos Rulfi: –Duró un año, de 1988 a 1989.
–¿Y por qué se disuelve?
Alberto Alba: –Por falta de apoyo.
C.R.: –Lo que pasó es que fue una intendencia radical la que había formado la orquesta de tango. Cuando cambió el gobierno y asumió Julio Alak como intendente se disolvió.
–¿Hubo otras iniciativas por crear orquestas municipales antes de esta de 1988?
C.R.: –Iniciativas sí. En 1974 hubo una, particular, para crear la Orquesta de Cámara del tango. Entre esos particulares estaba mi papá. Y no hubo respuesta del gobierno de turno. Sin respuesta oficial no se puede sostener una orquesta: son muchas personas, hay que ensayar mucho, hay que escribir muchísimo, todo tiene que ser impecable. En 1982 se funda la Casa del Tango y a partir de allí hubo varias iniciativas.
–¿O sea que hasta 1988 no habían encontrado respuesta del gobierno platense?
C.R.: –Exacto. Y la de 1988 tiene un funcionamiento en lugares elitistas: en el Salón Dorado, en el Pasaje Dardo Rocha y alguna que otra función muy relacionada con la política, entonces eso también hizo que no funcionara. La de ahora va a funcionar bien porque nosotros estamos presentando un show de calidad, preparado todo mucho tiempo antes, se ensaya todo muy bien y después de eso se hace el show en cualquier parte, hasta en un club de barrio.
–¿Y después?
C.R.: –De 1989 hasta ahora ni nos atendían. En 2003 con mi quinteto hice siete giras internacionales y no pude conseguir un contrato acá.
Luego de dos décadas de silencio y al cabo de numerosas gestiones realizadas por La Casa del Tango, el año pasado se firmó el convenio de cooperación entre La Casa del Tango y la Municipalidad de La Plata, en el marco del cual, entre otras actividades, se crea la Orquesta Municipal de Tango Ciudad de La Plata, integrada por músicos de distinguida trayectoria.
Como parte de un convenio macro firmado el 29 de febrero de 2008, el secretario de Cultura, Iván Maidana, con la conformidad del intendente Pablo Bruera, se dispuso la creación de la Orquesta Municipal de Tango, cuya dirección está a cargo de los maestros Carlos Rulfi y Jorge Vignales. "Nuestra ciudad cuenta, una vez más, con el sonido característico e insuperable de la Orquesta Típica. Ahora es preciso apuntalar el destino de esta flamante Orquesta Municipal de Tango Ciudad de La Plata para que cumpla una doble misión: didáctica y de divulgación cultural. Es preciso que las nuevas generaciones conozcan y formen su juicio sobre el tango, escuchando una agrupación instrumental dedicada a reproducir e inculcar sus más valiosas expresiones, guiada por el recuerdo del querido maestro Omar Valente, cuyo nombre prestigia el noble fin de esta empresa: cultivar la verdad de nuestra música y en esa verdad reflejar la identidad de un pueblo", resaltan desde La Casa del Tango.

Una larga lucha. La orquesta municipal de tango tocó por primera vez el 29 de junio de 2008 en el Salón Dorado. A partir de ese momento, la repercusión de la agrupación fue tal que no dejaron de llegar solicitudes para pedirla de todos los rincones de la ciudad.
–¿La orquesta se forma a partir del proyecto o ya estaba formada y se presenta el proyecto?
A.A.: –El proyecto se ha presentado en infinidad de oportunidades pero esta vez nos escucharon. Maidana lo conversó con el intendente y estuvieron de acuerdo. Pero nosotros firmamos un acuerdo macro, del cual se desprende que existe la posibilidad de la formación de una orquesta de tango, entre otras cosas que vamos a hacer juntos con la Municipalidad a través del área de cultura. Al gobierno y a nosotros nos pareció que era importante formar esta orquesta. Empezamos a trabajar y pudimos hacerlo en tan poco tiempo con el esfuerzo de todos.
–¿Después de tantos intentos para armar una orquesta municipal, esta vez fueron con fe?
C.R.: –Yo no.
A.A.: –Lo que pasa es que él no estuvo en los pasos previos. El tema de la orquesta les interesó y yo le consulté a Rulfi porque teníamos que tener un director para armarla. Lo hablé con él y me dijo que había que trabajar pero que se podía. Ahí empezaron. Y logramos el objetivo. Lógicamente falta: una orquesta se va consolidando a través del tiempo
C.R.: –Lo que estamos buscando es que la orquesta tenga una sonoridad, no digo particular porque ya a esta altura es difícil, pero sí que sea reconocible. Que se identifique y que tenga una forma.
–¿Y ese sería un objetivo a lograr en cuanto tiempo?
C.R.: –En dos años, para ese tiempo ya podemos estar entre las tres mejores orquestas del país si nos siguen apoyando así, porque es una cuestión de apoyo. Además, muchos chicos tocan bien el bandoneón o las cuerdas y no encuentran un lugar, entonces nosotros en algún momento vamos a "colarlos" en la orquesta y que vayan tocando de a uno o dos, para ir preparándolos, más allá de que se pueda formar una orquesta juvenil, pero eso sería dentro de un año más o menos.
A.A.: –Dentro de los objetivos que fundamentan la formación de la orquesta, está contemplado ir incorporando jóvenes que estén adelantados en su estudio para irlos formando a través de los maestros. Porque para el tango no necesitás solamente ser buen músico, necesitás conocer los yeites del tango, porque al tango hay que darle vida. Hay grandes instrumentistas que no tienen esencia, no le dan vida.
C.R.: –El tango tiene esa contra de la armonía, quizás es uno de los géneros populares escritos más difíciles junto a la música celta. Pero tiene la poesía, y eso lo hace indescriptible. Entonces lo que hace difícil la música del tango es que hay que tener sobre el instrumento un gran dominio y después hay que tener una primera lectura muy rápida porque sino no se puede hacer, y después de eso, tratar de tocar con gente grande, que es lo que se está perdiendo. Y con ellos, se pierde el estilo.
–Y lo que los chicos pueden mamar al tocar con músicos mayores no es algo explicable...
C.R.: –Claro. Esa experiencia es la mejor.
A.A.: –Hay cosas que no se enseñan, se inculcan y sólo así perduran en el corazón de ellos. Porque el tango se toca y es un sentimiento, no es tocar por tocar.

La orquesta. Los integrantes de la actual Orquesta de Tango de La Plata tienen entre 38 y 50 años. Está integrada por Carlos Rulfi (bandoneón, arreglos y dirección), Jorge Vignales (bajo y dirección), Daniel Viacava (piano), Rubén Protto (violín), Rubén Spinelli (violín), Gustavo Provitina (bandoneón), Pablo Torino (guitarra) y Federico Nuñez (saxo–clarinete).
–¿Cuántos son los integrantes?
C.R.: –8 o 9, porque en cualquier momento agregamos otro músico más. Es una orquesta típica. Esa es la terminología correcta.
–¿Cuál es la formación de una orquesta típica?
C.R.: –Es la que está conformada por dos bandoneones, piano, contrabajo (ahora bajo eléctrico), dos, tres o cuatro violines. Ahí ya estás en la orquesta típica. A esto se le agrega una guitarra de caja acústica, que es eléctrica, que le da un poco de cuerpo. Y un saxo o clarinete, que lo toca la misma persona alternadamente. La guitarra eléctrica y el clarinete ya no es típico, pero mantiene la formación básica de la orquesta típica. El clarinete y el saxo le dan un colorcito, al mismo tiempo una cosa antigua y bien moderna.
–¿Siempre se presentan con bailarines?
C.R.: –Sí y con un cantante. Y si vamos a un club invitamos a un cantante del barrio. Es muy lindo laburar así: en todos los barrios hay o hubo un cantor importante. La orquesta tiene una ideología muy particular, y yo la tomo como propia: que no haya ninguna estrella. Así la orquesta termina siendo el banco de trabajo de todas las estrellas que están delante de la orquesta, y a la larga la estrella es la orquesta. Antes, a diferencia de los artistas que tenemos ahora, los tipos se subían a un micro y de miércoles a domingos se recorrían toda la provincia, todo el país. Eso no tiene precio para un artista.
–¿Sienten que van logrando un lugar cada vez más importante en la ciudad?
C.R.: –Lo que hacemos nosotros va a pasar un tiempo hasta que la gente lo conozca. La ideología de laburar por todos los costados de la ciudad, que la orquesta sea para todos los que pagan impuestos. El nivel que tiene es para destacar: lo que hacemos afuera, lo hacemos acá con un poco más de tango y no tan for export.
A.A.: –Y si conseguimos tener, no habrá techo que nos frene.

Un producto cultural con un objetivo social. "Este emprendimiento de la orquesta municipal no es una cosa exclusiva de La Plata sino que casi todas las intendencias lo promueven: algunas son muy importantes, como la de Mar del Plata, que está teniendo un nivel de trascendencia nacional, y la de Buenos Aires que son 60 músicos y lo hacen con prioridades de vender su cultura con una forma fundamentalista, una gran orquesta para un gran servicio, para un gran nivel y para grandes ingresos. La sede del mundial de tango en Buenos Aires mueve en ese mes 2 millones de dólares. El 90 por ciento del turismo internacional, lo primero que consume es tango", afirma Rulfi.
–¿O sea, que también es un negocio más allá de la importancia cultural que tenga?
C.R.: –Una consultora de los Estados Unidos dijo que es más negocio el tango que el vino en la Argentina, el tango mueve más plata que el vino, la proyección se hizo en 2002.
A.A.: –Nosotros trabajamos de una forma empresarial porque es la única manera de poder hacer cosas serias. Hacer un espectáculo en el Coliseo Podestá, llenar la sala, trabajar con artistas de gran envergadura. Nuestro objetivo es cultural. Hay una frase: "Se pueden perder muchas cosas pero nunca la identidad". Nosotros creemos que el tango es parte de nuestra identidad, que es algo que tenemos que mantener vivo, estamos perdiendo muchas cosas y eso no lo podemos perder. Pero para llevarlo adelante no se puede trabajar improvisando cosas, tenemos que trabajar de una forma profesional. Nuestro objetivo no es económico sino de difundir el tango como cultura, que los jóvenes se vayan formando y vayan conociendo lo que es el tango. Las letras del tango enseñan muchas cosas, el tango tiene códigos muy importantes, de amistad, de familia, de amor, muchas cosas. Creemos que eso hay que defenderlo, como argentinos, como parte del pueblo.
C.R.: –La letra del tango en tres minutos te hace una pequeña ópera. Y la armonía del tango es una cosa muy especial porque en la gran mayoría de los tangos no se repiten, entonces las melodías son extremadamente diferentes unas de otras. Si sos conocedor de tango, tranquilamente escuchás los primeros cuatro compases y sabés qué tema es y cuál puede ser la orquesta, cosa que en otro género se hace muy difícil.
A.A.: –Nosotros decimos que esta es la orquesta del pueblo, porque toca en lugares importantes y si tiene que ir a un club de barrio también lo hace. Incluso tenemos la idea de ensayar en distintas instituciones de barrio, una semana en cada lado, pero todavía estamos en plan de organización. Queremos que la gente del barrio conozca el tango y conozca estos grandes músicos que tenemos en La Plata.

La fuerza de lo auténtico
Por Alberto Alba
Vivimos en la Argentina en tiempos de globalización, donde detrás del progreso para la humanidad que significa la idea de un mundo interconectado, existe el peligro de una profunda colonización cultural. En este sentido, con sólo hacer una rápida observación de los gustos y actividades en la sociedad argentina, nos damos cuenta de la importante y creciente influencia que genera el bombardeo de información. Ejemplo de esto es la instauración de modas musicales, principalmente de ritmos y artistas extranjeros por parte de los multimedios. Haciendo una analogía, en nuestro país, al igual que en muchos países hermanos, los mercaderes de la cultura venden su "Big Mac cultural" para consumo masivo a través de su hábil y omnipresente manejo de los medios de comunicación.
Resulta obvio que una nación con una "cultura colonizada" es una nación sin identidad ni conciencia de su capacidad y, como tal, condenada a ser dominada.
Teniendo en cuenta la amenaza que la globalización representa para la Argentina como Nación, creemos que en la defensa de la Cultura Nacional está la única forma de afrontar el proceso de forma madura. Esta actividad es una tarea ineludible e irremplazable del Estado.
Y en el marco de la defensa de la cultura nacional, creemos que el tango es uno de los bienes más preciados a defender. El tango es una de las más elevadas expresiones de nuestra cultura popular; un ritmo, una danza y una poesía forjadas en el ser nacional que nos distingue como país y nos llena de orgullo. Aunque, lamentablemente, la mayoría de la población apenas tiene interés en el tango.
Sabemos que el tango no tiene la fuerza de antaño y, como sostuvimos, en eso mucho tiene que ver los mensajes de los multimedios que nos dicen, por ejemplo "Ricky Martin tiene onda", mientras que el tango es sólo un ritmo destinado a una triste muerte.
Pero, más allá de toda contra, el tango no desaparece y renace con la fuerza de lo auténtico por el amor que despierta en sus cultores. Es así que hoy vemos, impulsado principalmente por las nuevas generaciones, un nuevo crecimiento del tango en todas las grandes ciudades de nuestro país, reapareciendo a lo lejos, el sueño de la vuelta de un tango masivo.
Pero no somos ingenuos, sabemos que los cultores del tango se enfrentan a una lucha muy desigual, donde la diferencia de recursos es abismal. Es aquí donde aparece el deber del Estado de apoyar las expresiones de la cultura nacional. Es vital para nuestro futuro como país, que sus gobernantes entiendan la importancia que el apoyo a la cultura nacional tiene en el futuro del país.
En este sentido, la Casa del Tango de La Plata, fundada en el año 1982, cuenta con una larga historia de trabajo en la promoción de nuestro gran orgullo: el tango.

Figuras, historias y sueños de La Casa del Tango
La Casa del Tango La Plata Biblioteca Popular Carlos Gardel es la impulsora de la iniciativa de formar la Orquesta Municipal de Tango Ciudad de La Plata, integrada por músicos de distinguida trayectoria y creada el año pasado a través de un acuerdo de cooperación que la institución firmó con la Municipalidad de La Plata.
Esta entidad es reconocida como académica, correspondiente con la Academia Nacional del Tango y desde su fundación, en 1982, ha realizado una incansable actividad para la difusión del tango en todas sus expresiones.
Actualmente, Carlos Alba es el presidente de la Casa del Tango: "Es un sentimiento, porque yo no soy músico ni cantante ni nada, soy dirigente de la institución. Mi vocación es ser dirigente, pero siempre fui un amante del tango. Tengo 10 años de presidente, aunque no en forma consecutiva. Siento el tango y me gusta organizar cosas", afirma.
De este conservatorio popular han surgido numerosas figuras de la danza, el canto y la música, que actualmente brillan en el mundo entero.
"Carlos Rulfi ahora es un gran músico y director y empezó en la Casa del Tango a los 8 años. Andrea Guassardo también empezó en nuestra Casa y bailó por todos los países del mundo. O sea que los dos que están llevando adelante esto nacieron en la Casa del Tango y siguen trabajando por la Casa. Eso es un laburo de la institución que trabaja por la cultura", ejemplifica el presidente de la entidad.
De alumno de la Casa del Tango, Carlos Rulfi es actualmente el director de la Orquesta Municipal. "Nací entre orquestas y a los 12 años ya estaba tocando en una, lo tomé como una cosa natural. Mi papá era cantante de tango, estuvo 32 años en una orquesta muy importante que hubo en La Plata, la Típica Marabú, que imitaba a la orquesta de D’Arienzo", repasa el músico de 38 años, que también fue director musical del porteño Viejo almacén y actualmente viaja constantemente a Japón y a Asia, donde hace 25 teatros.
La Casa del Tango de La Plata, en su sede situada en la calle 43 N° 413, dicta actualmente cursos de tango danza y de interpretación instrumental, donde concurren semanalmente más de 200 alumnos.
Por otro lado, el corriente año, La Casa del Tango está presentando su Encuentro ciudadano. De esta forma, continúa con una importante tradición en la producción de espectáculos de tango a precios populares, habiendo realizado ya más de 100 encuentros. Además, mensualmente, realiza en su sede la Milonga El Encuentro, cita obligada para todos los amantes del tango danza. Asimismo, desde sus inicios, la institución realiza espectáculos en forma gratuita, colaborando con distintas entidades de bien público.
Por todo ello, la Casa del Tango La Plata Biblioteca Popular Carlos Gardel, es reconocida como ejemplo institucional, destacándose su prolija administración y la capacidad de generación de recursos genuinos para afrontar su funcionamiento diario.

Objetivos. Promover la popularidad del tango en la región, asegurando su difusión en todos los niveles sociales y todas las franjas etarias, especialmente la juventud.
Impulsar una industria cultural del tango en la Provincia de Buenos Aires, en íntima relación con la industria del turismo, donde músicos, profesores, bailarines y organizadores de milongas lleven a cabo un proceso de retroalimentación positiva que engrandezca el tango y genere trabajo.
Fundamentos. La Casa del tango fundamenta su labor y objetivos de la siguiente manera:
En el marco de la defensa de la Cultura Nacional pensamos que el tango es uno de los bienes más preciados a defender. El tango es una de las más elevadas expresiones de nuestra cultura popular, un ritmo, una danza, una poesía forjada en el ser nacional que nos distingue como país y nos llena de orgullo.
No es casualidad el hecho de que las épocas de oro del tango en nuestro país, coincidan con las dos Guerras Mundiales. En estos ciclos históricos, la merma de la influencia cultural extranjera tuvo como resultante la imposición de valores culturales propios, siendo el tango uno de los elementos centrales de esa afirmación.
Es así que los miembros de La Casa del Tango, como hijos de una ciudad que antaño "respiraba tango", nos proponemos trabajar para recuperar esa parte tan especial de nuestra identidad.
Porque pensamos que el tango está vivo y soñamos con un futuro donde nuestros jóvenes, además de identificarse con las adaptaciones locales de fenómenos extranjeros: léase flogers, rockeros, emos, punks, etc., puedan elegir ser tangueros.
Por otro lado, más allá de la defensa de nuestra identidad, creemos que el impulso del tango en la región tendría una importante incidencia económica, y que sería un ingrediente central para incorporar la región al mapa turístico argentino. El tango es, sin duda, el elemento de nuestra cultura que más turismo convoca.
Según la consultora Booz & Hamilton, el 98 por ciento de los turistas que arriban al país, piensan consumir tango. Este hecho ha sido claramente entendido por los habitantes de la ciudad de Buenos Aires, que han invertido en el desarrollo de una industria del tango, que hoy mueve millones de dólares, y que ha volcado su efecto multiplicador en hoteles, restaurantes, tiendas, etc.
Sin embargo, el auge del tango y su relación con el turismo, no se circunscribe únicamente a la ciudad de Buenos Aires. De hecho existen Festivales y Milongas en todas las ciudades importantes del mundo.
Por otro lado, la realización de un Festival de tango en la región, también ha sido requerida por empresarios integrantes de la Cámara de Turismo Regional La Plata, quienes también entienden el potencial turístico que podría tener tal evento.

miércoles, 25 de marzo de 2009

La madre


Nació en 1928 en El Dique, Ensenada. Allí se crió, allí se enamoró, allí se casó. Allí tuvo a sus hijos. Es una mujer que no renuncia ni claudica. Una mujer que se juega por lo que piensa, por lo que cree y por lo que ama. Una mujer que, frente a la maquinaria de la muerte que desató la dictadura, ató un pañuelo blanco a la vida.

Por Miguel Russo
Foto: Nicolás Acuña

Mi abuela paterna llegó al país con sus seis hijos. Su marido se había quedado en España, juntando dinero para el viaje. Justo al año, una semana antes de viajar a juntarse con su familia, se murió de un síncope, a los 36 años. Mi abuela quedó viuda con seis chiquitos en Mar del Plata, donde habían ido a parar, en la casa de unos parientes. Al poco tiempo, se vinieron a la Plata, donde mi abuela había conseguido trabajos de limpieza y cocina con cama. Mi papá, Francisco, el Paco, que era uno de los hijos intermedios, consiguió, con diez años, un trabajo en la fábrica de sombreros Basso e Imperatori para hacer a caballo todos los mandados.

Hebe nació el 4 de diciembre de 1928 en el barrio obrero de El Dique, en Ensenada.

No había nada en Ensenada. De todos modos, fuimos muy felices. Es que los barrios siempre son hermosos. Ensenada tenía la Escuela 22, el Club Unidos del Dique que había fundado mi papá, un club de la gente más pobre, y el club Mariano Moreno, que era de los comerciantes y estaba a dos cuadras de diferencia. Uno vivía por el barrio, por el club. Éramos bastante pobres pero era una pobreza linda porque a nosotros no nos faltaba para comer. Todos los mediodías salíamos a juntar pasto para las ovejas con mi papá y acelga del campo y cardos del campo. Mi mamá, Josefa, la Pepa, cuidaba a un chico con problemas graves en lo de un tambero y le pagaban con leche, 4 o 5 litros de leches con los que hacía queso y crema antes de que se cortara. Había mucho rebusque, mi papá ganaba muy poco y mi mamá cosía para las vecinas. Mi infancia fue feliz, mágica, salvo que mi mamá, como yo tenía asma, me cuidaba exageradamente: ni bien llegaba de la escuela, me sacaba las zapatillitas y me ponía unas de tiento de la fábrica. Y era difícil salir a la vereda con las de tiento. Sólo los sábados o domingos me dejaba salir a jugar y me iba al arenero a jugar a las escondidas y nos tirábamos de lo alto de las pilas de arena. Y estaba el club, claro. Todo el tiempo en el club, uno vivía en el club.
-¿Qué ideología tenían sus padres?
-Papá era antifranquista. Hacía muchas reuniones cuando la guerra, se traía la ropa, se lavaba, se cosía y se arreglaba para mandarla. Y cada vecino o cada pariente traían cartas. Hay cartas que me acuerdo de memoria, me fascinaban: Hoy calentamos remolacha para hacer azúcar; la chancha está por parir; hicimos treinta y cuatro chorizos.

Al terminar la primaria, Hebe aprendió, con su madre, el manejo del telar, a pesar de que le gustaba ser maestra.

Me dijeron que no, que para qué iba a estudiar, que yo igual me iba a casar, que el que tenía que estudiar era el varón. A mi hermano, que no le gustaba estudiar, lo anotaron a las piñas y él se iba, se escapaba. Pero yo seguí aprendiendo corte y confección y telares aunque no me gustaba. Nunca me gustaron las manualidades. Igual hice todo, bordé las sábanas, aprendí a tejer, le hice la ropa a mis hijos, pero no es que me guste, no es lo que más me gusta. Y bueno, después con los telares me gané la vida. Después aprendí a tejer a máquina y después me compré máquinas industriales de tejer, siempre trabajé.

A los 14 años Hebe conoció a quien sería su marido, Humberto Alfredo Bonafini, también del barrio. En 1949 se casaron en la iglesia San Francisco de La Plata y armaron su hogar en el fondo de la casa paterna de Kika, como le dicen a Hebe en su familia y los amigos de la primera época.

Humberto fue el primer amor y el único. Lo conocía de antes porque era del barrio. Él venía a mi casa porque era amigo de mi hermano y en mi casa jugaba al fútbol. Humberto llegó a jugar en Boca y en Gimnasia. Mi papá siempre le decía "vos robándome las mandarinas, después me robaste la hija", porque de chico venía a casa y se subía al árbol para llevarse un montón de mandarinas.
Lo amé, lo sigo amando mucho, fue un gran compañero. Me ayudaba con los chicos, lavaba los pañales, en ese aspecto fue muy buen compañero. No sé si en aquella época se aguantaba más... parecíamos siempre de novios y con todo lo que pasó más todavía.
-Qué recuerda de su hermano?
-Mi hermano era sindicalista. Mi mamá no quería no oír hablar del sindicato, le tiraba todo: los carnets, los volantes. Y, cuando me casé, él traía todo a mi casa. Yo no entendía nada, sólo lo acompañaba a mi hermano, respetaba lo que él quería hacer.
-¿Usted no quería participar o no le interesaba?
-Las mujeres no nos metíamos en política. Las mujeres, como se decía, a cocinar. Y los hombres a hablar de fútbol y de política, mientras esperaban que hiciéramos la comida. Mi papá era radical y se peleaba todos los días a la hora de la comida con mi hermano que se hizo peronista.
-¿Cómo definiría a aquella chica Hebe en esas discusiones?
-A mí me interesaba más lo que decía mi hermano que lo que despotricaba mi viejo, pero cuando yo era jovencita la duda era Gimnasia o Estudiantes, Unidos del Dique o Mariano Moreno.

En 1950 nació el primer hijo de la pareja, Jorge Omar. En 1953, el segundo, Raúl Alfredo. En 1963, los cuatro se mudaron a una casa propia en City Bell. En sus primeros años de casada, Hebe y su madre fabricaban y vendían guardapolvos. Nunca tuvo un trabajo formal pero se las rebuscaba. El aporte económico fundamental para la familia lo hacía Humberto, que llegó a trabajar como obrero de YPF. En 1965, nació la única niña del matrimonio de Hebe y Humberto, María Alejandra.

A partir de ahí me la pasé cuidando pibes. Mandarlos a la escuela, preocuparme por ellos y seguir trabajando mucho. Trabajar para hacernos la casita de adelante, dejar la casa de chapa y de madera para hacer la de material. Y para hacer la de material tuvimos que comprar chapas de segunda clavadura. Y como mi marido trabajaba mucho en YPF no las pudo soldar, las soldé yo, me enseñó a soldar. Creo que éramos pobres, pero era una pobreza digna, otra clase de pobreza. Se aprendía a trabajar, a aprovechar todo, todo lo que era la tierra, el campo.
-¿En qué momento descubrió que, en la Argentina, la pobreza podía dejar de ser digna?
-Lo empecé a ver con los chicos, mi hijo mayor a los 15 años empezó a militar. Entonces claro yo empecé a tener mucha bronca, porque la chica que venía a casa a charlarde política con él, Tini, había ido a Rusia. Y cada vez que venía estaba horas con él, me daba una rabia a mí que estuvieran tanto rato hablando. Ahí ya empezó su militancia, en el Colegio Nacional, en la Anexa. Alejandra fue al Normal 10 y después pasó a Económicas. Ahí ellos aprendieron a ser libres, además de todo lo que les daban para leer. Es que en esa época, hasta el teatro que hacían era comprometido. Tengo todavía los recuerdos de los programas donde ponían "vestuarista: Hebe de Bonafini", porque yo les arreglaba la ropa.


Los años '60.
Mi segundo hijo, Raúl, tenía 10 años y un día voy a la panadería cuando era la huelga del pan. Fui y volví rápido, y Raulito me dice "por qué viniste tan rápido si hay una cola de dos cuadras?". Le conté que era amiga de la Ñata, que me daba el pan por atrás. "Eso no se hace mami", me dijo. Y me dio una explicación que me dejó de la nuca. Eso no me lo saqué más de la cabeza. Tenían desde chiquitos el tema de la solidaridad. Me hacían preguntas: ¿Para qué estudiaban? ¿Para qué estaban en este mundo? ¿Qué era la solidaridad? Decían: Hay que dar lo mejor que uno tiene, la mejor ropa, la mejor comida. Eso era un cachetazo para mí. Ahí los fui conociendo y me fui haciendo con ellos, y los ayudé para sacar pibes, para ir a darles de comer a los chicos que estaban perdidos. Mi hijo más chico tenía dos o tres trabajos y un sueldo se lo pasaba a un amigo que estaba escondido, ¿quién te pasa un sueldo hoy?
-¿No se le ocurrió militar?
-No, para nada. Ellos nunca me lo pidieron tampoco, ellos se conformaban con que yo entendiera lo que hacían y no los censurara. Pero hacía cosas con ellos. Yo me acuerdo que mi hijo me contaba del golpe de Allende y yo decía 'pero si está tan lejos Chile'. Para mí, Chile era Japón, cuando uno es ignorante es así y la ignorancia te lleva a mucha soledad. No entendía por que se preocupaban de algo que ocurría tan lejos.

-Hasta que pasó acá...
-Yo empecé a ver que algo raro pasaba, porque unos días antes del golpe iban y venían los chicos. "No ha de ser tan grave", les decía yo. "Esto viene mal mami, muy mal, faltan muchos compañeros", me decían ellos.
-¿Se imaginaba el 24 de marzo?
-No. Ni ellos. Mi nuera, María Elena, tenía un escondrijo en una raqueta de tenis, quién le iba a creer que jugaba 30 partidos por día, andaba con la raqueta para todos lados, son esas ingenuidades. Ellos tampoco creían, por eso se quedaron hasta el final. Yo les pedía que se fueran. Teníamos familiares en una campito. Allí nadie los encontraría. Pero ellos me decían que me fuera yo. No creían que la cosa iba a llegar hasta donde llegó. Hablábamos mucho, mucho, mucho. Yo traté de comprender, nunca les dije no hagan esto. Los acompañé mucho, sin cuestionarles las decisiones.
-¿Fue tomando consciencia política a través de ellos?
-Claro. No sabía si era de izquierda, nunca leí a Marx. Ni si era peronista. Ahora pueden decirme lo que quieran, marxista, peronista, no me interesa.
-¿Cómo arrancó en Madres?
-Algunas madres nos íbamos reuniendo, preguntando. La madre de un preso a la que nunca pude encontrar más, me avisó que se habían reunido el 30 de abril de 1977. Veníamos en el tren de hacer un trámite y me dijo: "Hebe, se reunieron el viernes y se reúnen de nuevo un grupo de madres con una carta". Yo me reunía con unas madres acá en La Plata, entonces fui ese segundo viernes, con lo cual dijeron que el viernes era de brujas.
-¿Es cierto que antes sólo había ido tres veces a Buenos Aires?
-Sí. Antes de que se llevaran a los chicos, para mí era toda una patriada ir. Después, iba con la ilusión de que los iba a encontrar. Hubo madres que estuvieron dos años yendo con una bolsita con medicamentos y con ropa creyendo que ahí los iban a encontrar. Fue terrible. Yo decía que si no sabíamos de lo que era capaz el enemigo, no íbamos a poder pelear. Y nos costó dos años darnos cuenta de que los chicos no iban a volver, siempre estaba la esperanza de que alguno, en algún lugar, estaría. Una vez me dijeron que mi hijo estaba en Rawson y yo me puse a hablar con los camioneros a ver si me llevaban hasta allá. Otros decían que estaban en San Juan. Se burlaron tanto de nosotros. Una vez no dijeron que en la Unidad 9 había un montón de gente barbuda, que eran los desaparecidos. Y el milico de la puerta preguntaba el nombre y decía "acá no está", como si se acordara el nombre de todos los de adentro. Y así pasábamos de lugar en lugar. Pero eso yo creo que a mí me redobló mucho la fuerza saber. Muchas madres no quisieron saber de las torturas, por ejemplo. Pero yo creo que hay que saber todo para poder pelear. No podemos olvidar que el enemigo fue formado para eso, como pasó con Mussolini, con Hitler, con la Inquisición. El hombre enemigo del hombre. Después tienen hijos y los besan y los llevan a pasear y los quieren.
-¿Puede perdonar?
-No. No me refiero, por supuesto, al perdón menemista ni al alfonsinista. No perdono. No soy ni dios ni cura por lo tanto no perdono, ni me lo planteo.

La separación de Madres.
Siempre me preguntan a mí y las que se fueron, fueron ellas. Yo me quedé. Se hicieron unas reuniones muy importantes, muy grandes, con todas las Madres del país, porque pidieron elecciones para ver si se aceptaba o no la reparación económica y las exhumaciones. Y ellas no quisieron que votaran las Madres del interior. El planteo que yo hacía era que si nadie se hacía cargo de que estaban muertos por qué lo íbamos a decir nosotras. Querían que nosotras dijéramos que los chicos estaban muertos. Nosotras no queríamos que Alfonsín pasara todos los mediodías por la televisión la exhumación de cadáveres para que la gente dijera que estaban todos muertos y se olvidara. Nos querían dar un muerto a cada una por decreto. Eso implicaba que querían la muerte para que las Madres no fuéramos más a la Plaza. Para que nos dejáramos de joder, como dijo Alfonsín. Planteamos que no íbamos a cobrar reparación económica porque no íbamos a ponerle precio a la vida de nuestros hijos. La vida de un joven que dio su vida por la patria no tiene precio, y no íbamos a aceptar la exhumación de cadáveres. No íbamos a prohibir que alguna madre creyera que ese cadáver que se exhumaba fuera el de su hijo, pero lo que no podía haber era un pañuelo blanco en el cementerio. El pañuelo nunca puede estar atado a la muerte, tiene que estar atado a la vida. Ellas pidieron elecciones, las perdieron y se fueron. Yo no hice ni una sola declaración, no me fui, me quedé, que digan de mí lo que quieran. Que soy mandona, dictadora, eso y más, no me importa, pero quiero llevar el movimiento a lo que nuestros hijos querían.
-"Que el movimiento sea lo que nuestros hijos querían". ¿Hay también una razón ideológica en la separación?
-Claro. Nosotras socializamos la maternidad. Socializar la maternidad tuvo un sentido muy discutido también en el grupo. Los periodistas venían y nos preguntaban qué hacía su hijo. Si nosotras contestábamos "mi hijo no hacia nada, lo que pasa que la novia lo llevo y tenía unos amigos...", quedaba como que nuestros hijos eran unos pelotudos. Planteamos la socialización de la maternidad como un paso muy importante para ser madres de todos, sobre todo de aquellos que no tenían madre que reclamara por ellos. Acá hubo familias en La Plata que le llevaron el hijo el 16 de diciembre y el 24 hicieron una gran fiesta en la calle para demostrar que no pasaba nada. Si las nombro las escracho para toda la vida.
-¿No le dan ganas a veces de nombrarlos?
-No, les tengo lástima por lo que le hicieron a sus hijos. Nosotras decidimos ser madres de las monjas francesas, de todos los chicos de La noche de los lápices, de los guerrilleros de Tucumán, de los chicos de Trelew, de los alfabetizadores, de los curas del Tercer Mundo. Empezamos a discutir y a discutir, ellas no lo aceptaron, nosotras sí. Y la situación también tuvo varios pasos. Hubo Madres a las que les costó dejar la foto del hijo en la cartera. Y eso nos separó. No más las fotos de los hijos, las pusimos de la manera más hermosa: tapando la Pirámide de Mayo, bien alto, lo más alto que pudimos, todos sin nombre. Hicimos un trabajo de 5 meses, la gente podía escribir debajo de las fotos lo que quisiera y escribieron cosas maravillosas. Para nosotros no hay Montoneros, no hay ERP, nunca hacemos esas separaciones. Eso es el tema de la separación, más allá de todo lo que digan de mí, que es cierto y más también. Pero yo era presidenta de Madres y era la que ponía el papel higiénico en el baño.
-Una especie de madre de las Madres...
-No sé, pero esto funciona así. Y crece.

Los presidentes de la democracia
-Al frente de Madres fue viendo distintos presidentes constitucionales. ¿Qué opina de ellos?
-Raúl Alfonsín fue un traidor. Carlos Menem fue un ladrón, un chorro que nos robó hasta las ganas de comer y entregó el país. Fernando De la Rúa fue un reverendísimo estúpido, que es lo peor que puede pasar. Prefiero un enemigo de frente y no a esta gente estúpida y cobarde. ¿Duhalde, qué decir de Duhalde que no se haya dicho? Estos dos gobernantes, Cristina y Néstor, son lo mejor, lejos, de cualquier gobierno democrático. Están haciendo más de lo que pueden, nos demostraron que realmente nuestros hijos son sus compañeros y que nosotras sus madres. Y hay que ayudarlos, hay que construir. Yo sé que hacen falta más cosas, que hay mucha gente pobre, que la redistribución de la riqueza todavía no se hace como nosotros queremos pero Cristina lo dice todos los días, está en ese camino. Y yo creo que hay que ayudar ahora, porque estos que se dicen del campo, los terratenientes, como no pueden entrar por elecciones quieren entrar por la ventana, están intentando eso, entrar por la ventana, y no hay que dejarlos.
-¿A quién incluye en su "nosotros"?
-Yo me considero con toda la gente del barrio, con toda la gente que estamos edificando, con los compañeros de Tartagal, con los del sur, con ustedes, los periodistas que no le hacen el juego a los golpistas, también con los que hemos pasado lo que vivimos y, por supuesto, con las Madres.
-Usted tuvo varias definiciones polémicas, pero la que dio sobre el matrimonio Kirchner es la que le creó más enemigos. Después de tantos años de lucha, ¿preferiría tener un enemigo por otras causas?
-No sé. Pero estoy contenta porque se identificaron. Ahora sé lo que son cada uno. Antes estaban escondidos abajo de las polleras de las Madres para usarlas en lo que podían, ahora ya no joden más.
-¿Se fueron?
-No, lo que pasa es que los que están alrededor no los dejan entrar a los programas de radio, a la Universidad. Estoy bastante alertada. Así que el que se pelea conmigo perdió para siempre.
-¿Cuál es la persona más maravillosa que conoció representando a las Madres por el mundo?
-Y... Evo Morales, impresionante, nadie sabe lo que es capaz de hacer. Y después, al lado de nosotros, Sergio Schoklender, un tipo entregado cien por cien a la tarea. El día, para él tiene 30 horas, y todas laborales. Alguien que nunca quiere nada para él.
-Sonó bastante extraño que lo que la sociedad tomaba como el paradigma de madre por excelencia estuviera al lado de quien la misma sociedad creía que era el paradigma del matricida...
-Puede ser cierto. Pero cuando las Madres hacíamos una marcha, Sergio, desde la cárcel, mandaba una adhesión. Y la gente que iba a las cárceles me informaban que lo habían cagado a palos y lo encerraban en la celda de castigo.
-¿Por su adhesión?
-Por mandar una carta de adhesión. Cuatro o cinco palizas le dieron por mandar adhesiones a las Madres y él las seguía mandando y cada vez más fuertes. Pedí una entrevista para verlo y así nació nuestra amistad, empecé a quererlo como un hijo, lo traje a vivir acá, a mi casa. Y es una máquina de trabajar, a la que se suma una inteligencia sin igual. Él hizo el proyecto Sueños compartidos que el gobierno tomó como propio. Estamos a punto de firmar el convenio con todas las provincias, porque nosotros no tenemos plata, entonces el gobierno tomó el proyecto pero nosotros lo que le pedimos es que sea como queremos nosotros, con escuelas, con comedores, con jardines maternales pero con gas, luz, agua y cloacas, porque no se puede construir un barrio para que esté como antes. Ya lo estamos haciendo en Tartagal. Y eso es toda una idea de Sergio.
-Ya van 32 años de lucha. ¿Qué le falta?
-Llegar a un barrio y que los chicos estén felices, que no estén descalzos, que vayan a la escuela. Cuando veo que en el Impenetrable chaqueño hay familias que viven debajo de un árbol, me quiero morir. Tantos pibes cartoneando. Y todo eso está porque falta distribuir mejor la riqueza. Hay que sacarle más a los ricos, un poco más para que la cosa sea un poquito menos injusta.

Hace unos años, en una de las tantas entrevistas, le preguntaron cómo quería ser recordada. Hebe respondió simplemente que como una madre. Como una madre que mostró que, además de lavar, planchar y cocinar, hizo otras cosas. Respondió, simplemente, que la mujer maravilla no existe. Que cualquiera de ellas puede hacer eso que hizo ella. Cualquiera, repitió Hebe. Cualquiera, seguirá diciendo.

Nota publicada en el suplemento Nuestros, del diario Diagonales, de La Plata.