lunes, 8 de junio de 2009

Apenas una función para ver a Arístides Vargas


El prestigioso dramaturgo, actor y director argentino ecuatoriano Arístides Vargas presentará hoy en La Plata su obra La razón blindada, que lo tiene en escena junto al actor Gerson Guerra. La obra forma parte del repertorio de la compañía teatral Malayerba, reconocida como una de las más emblemáticas del teatro contemporáneo latinoamericano, creada y dirigida por Vargas y su esposa, la actriz y directora española Charo Frances. Los artistas llegan a La Plata después de varias funciones en Buenos Aires invitados por el grupo local La cuarta pared y como adelanto de lo que será, en septiembre, el 4º Festival Internacional de Teatro y Danza.
Hace dos meses que Vargas salió de Quito en su auto junto a su compañera. “Fue un viaje extraordinario”, dijo a Diagonales, y contó: “nos pareció que era una manera muy directa de conocer la realidad de América Latina. Decidimos que era mejor verlo desde la ventanilla del auto que desde el Discovery Channel y vinimos parando en lugares emblemáticos, como Nazca o el Machu Pichu. Además, también paramos para hacer teatro, no la obra que vamos a presentar en La Plata, que es con Gerson, sino con Nuestra señora de las nubes. Nos demoramos tres semanas”.
Hijo de campesinos que pasaron del campo a la ciudad y se transformaron en obreros, Vargas nació en Córdoba, pero desde muy chico su familia se mudó a Mendoza, donde creció y tuvo sus primeros contactos con el teatro. Perseguido en la Argentina de los ´70 como si fuera un peligroso delincuente, aunque sólo era un militante de la Juventud Universitaria Peronista que no hacía otra cosa más que teatro, a los 21 años Vargas se exilió en Ecuador, donde fundó Malayerba. Ya había hecho un año de teatro en la Universidad de Cuyo, en Mendoza, pero fue en Quito donde aprendió de maestros como el uruguayo Atahualpa del Chopo, el colombiano Santiago García –del grupo La candelaria–, y la argentina María Escudero. “Ellos me inculcaron el amor por el teatro latinoamericano”, contó el artista.
La razón blindada está basada en El Quijote, de Miguel de Cervantes; La verdadera historia de Sancho Panza, de Franz Kafka; y el relato que Vargas rescató de su hermano Chicho, detenido desde 1976 a 1984 en el penal de Rawson, donde cada domingo los presos por razones políticas dejaban sus celdas de aislación y compartian un rato con otros internos. En esas circunstancias tan particulares, los detenidos tenían una forma muy peculiar de hacer teatro. Dos reclusos improvisaban sobre obras que intentaban recordar y otros dos, sentados sobre una mesa, representaban al público.
Conmovido por “la posibilidad de ser libre que se habían dado a través de la imaginación”, Vargas viajó con su hermano a Rawson, donde se entrevistaron con otros ex presos sobre esa manera de escapar de tan dura realidad. “Lo hacíamos para reírnos y porque nos ayudaba para estar ahí dentro de ese infierno”, le dijeron los ex detenidos. Esas conversaciones y las obras de Cervantes y Kafka le sirvieron a Vargas de “trampolín para la realización de La razón blindada”.
En la obra, los dos personajes se encuentran una vez a la semana en un lugar no explicitado pero de extrema dureza, donde el encierro y la privación de la libertad se hacen presentes, para contarse la historia de Don Quijote y Sancho Panza. Según las críticas, se trata de una obra cargada de humor y sabiduría, en la que Vargas y Guerra despliegan un deslumbrante ejercicio interpretativo, aún privados de recursos físicos, puesto que no se levantan de sus sillas.
Aunque viene todo los años a ver a su madre, radicada en Mendoza, no fueron muchas las obras que Vargas presentó en la Argentina. Recién en los ´90 el público local lo conoció a través de su obra Nuestra señora de las nubes, que se dio en el Cervantes. Ahora, estuvo en el CELCIT y hoy llega a la sala A del Pasaje Dardo Rocha (50 entre 6 y 7), para presentarse a las 21.
–¿Qué es lo que se menciona cuando se habla de teatro latinoamericano?
–Se menciona una ética y una idea en la que el cómo decir es más importantes que los réditos comerciales qué pueda tener la obra. Se habla no sólo de una forma teatral sino de una manera de producir teatro, del trabajo de grupo, del colectivo; del teatro como un ejercicio de reflexión sobre la vida.

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