viernes, 12 de junio de 2009

“Hago cosas que se deben ver con el corazón y el alma más que con los ojos”



Por: Miguel Russo

El sábado, el Coliseo Podestá recibe
a Alberto Cortez a las 21 en el
marco de su gira por el país. Una
buena oportunidad para charlar con
este cantautor pampeano (nacido
en Rancul) que a los 20 años, en
1960, se fue de la Argentina para radicarse
definitivamente cuatro años
después en España.
Cortez está descansado. O, mejor,
recuperando fuerzas luego del
viaje para arrancar la gira con sus
espectáculos. Y, justamente esa palabra,
genera la primera polémica.
"Lo de espectáculo me queda grande
–dice–. Yo veo a los espectáculos
como algo con mujeres semidesnudas
atrás, con muchas plumas,
escaleras, esas cosas. Yo lo
único que hago es un recital, un
concierto".
–¿Por qué la diferencia?
–Porque entiendo el término espectáculo
como algo visual. Y yo no
hago ese tipo, de cosas. Es decir,
hago cosas que se deben ver con el
corazón, con el alma, mucho más
que con los ojos.
–Pero así es como lo ve siempre
su público...
–Ah, claro, desde luego. En realidad,
confieso: para no meterme en
problemas y por no poder evitar ese
tipo de diferencias, acepto humildemente
la palabra espectáculo
cuando la dicen con relación a lo
que yo hago. Aunque, insisto, un espectáculo
es, también, una ópera,
para que no se malentienda que estoy
hablando de juicio de valores
con eso de para ver con los ojos y
para ver con el alma.
–Y además de las disquisiciones
entre recital y espectáculo, se presenta
con su visita un libro sobre su
vida...
–Sí, un libro de Laura Etcheverry:
Alberto Cortez, la vida. Laura, una
magnífica profesional, estudió en
La Plata, es profesora de literatura y
una escritora extraordinaria. Hizo
un trabajo impresionante, a lo largo
de cuatro o cinco años, comunicándose
en el mundo entero con
gente que tuvo relación conmigo. Y,
en algunos casos, viajó especialmente
a lugares donde pasé parte
de mi infancia y adolescencia para
encontrar a personas cercanas a mí.
Esos comentarios le sirvieron de
punto de referencia para hacer esta
hermosa biografía novelada.
–¿Qué siente al leer un libro que
está basado sobre su vida?
–Sorpresa. No entiendo cómo hizo
para averiguar cosas de mí que ya
daba por perdidas para siempre. O
personajes que estaban ligeramente
perdidos en el tiempo y en la memoria
y se me aparecen de golpe
como si siempre hubieran estado
sentados a mi lado contándome cosas.
Sirve, sirve. Lo que ocurre es que,
definitivamente, el tiempo tiene un
goma de borrar bastante importante
y con criterios que uno mismo
desconoce.
–¿En estas giras, no le dan ganas
de volver a vivir en la Argentina?
–No, de ninguna manera. A ver,
yo ya tengo mi vida armada en España.
Y tengo una edad en la cual
se complica demasiado empezar de
nuevo. Tengo organizado todo allá,
desde hace muchísimo tiempo, ya
van a ir para cuarenta años que vivo
en España. Es muy difícil borrarlo
y llegar aquí para empezar de nuevo.
Es mi país, es cierto, pero tendría
que hacerme una casa, elegir
el lugar, conseguir un grupo de amigos
íntimos, esos con los cuales uno
se reúne sin previsión. Y hasta en
las cosas más elementales: buscar
el lugar donde comprar la comida
y al bebida, el pan. Todo eso conforma
un amplio espectro de cosas
por las cuales no volvería. Y, por otro
lado, vivo dentro de un país más o
menos organizado, a pesar de todas
las crisis que hay. Desafortunadamente,
las Argentina sigue siendo
un país desorganizado. Ojalá llegue,
algún día, el que lo organice de
verdad y que este país se convierta
en lo que tendría que ser: un país
con una estructura y una presencia
internacional notable, ya que es un
país que le puede dar de comer al
mundo entero.
–¿No le parece que la Argentina
podría dejar de pensar en ser el almacén
o la despensa de un mundo
en el que hay un notable giro a la
derecha, como ocurrió en las últimas
elecciones europeas?
–Yo soy muy adicto a la poesía.
Antonio Machado dice en un poema
llamado "Meditaciones rurales"
, dice "y vendrán los..... los....", ¿cómo
le llaman a los de derecha?
–... fascistas.
–No, no, fascistas no, a los de derecha...
–Los fascistas son de derecha...
–No, no, a ver, los no progresistas...
pucha se me fue el nombre...
Bueno, dice "y vendrán los de derecha
y llegarán los buenos administradores"...
(*)
–¿Usted cree eso?
–En este momento, Europa entera
está necesitando buenos administradores.
Al parecer, las aventuras
de izquierda que se hicieron en
distintos países de Europa no dieron
el resultado que la gente esperaba.
En España escuchamos tantas
mentiras de los gobernantes socialistas
que llegado el momento de
votar, la gente lo pensó dos veces.
Engañaron mucho.
–Pero según dicen los mismos diarios
españoles, hay algunos elegidos
europeos que de la derecha pasaron
al racismo...
–No, no, tampoco llegar a eso. Pero
son los riesgos de la democracia. Y
si vamos a jugar a la democracia juguemos
con todas las cartas. Y si hay
un país que tiene una cierta tendencia
racista y de extrema derecha,
como en el caso de Austria, bueno
, es el único país, están solos en eso.
Pero hay que decirlo también: hay
una invasión impresionante y cotidiana
de gente que viene de países
donde no tienen posibilidades de
progresar, especialmente los africanos.
Llegan constantemente indocumentados.
Y la Unión Europea
está tratando de negociar con los
países una mejora en esos países
para que la gente o tenga que salir
corriendo para buscar el dinero o la
forma de hacerse una vida cómoda.
–Con esa realidad que describe,
¿se puede seguir escribiendo y
cantando?
–Claro, ¿por qué no? Yo escribí
"Canción de amor para mi patria"
cuando estaban los militares en el
poder y este país era un caos de maldad
y ferocidad contra el pueblo argentino.
Y entendí que la mejor de
manera, en vez de protestar por lo
que estaba sucediendo, era hacer
una canción de amor y recordarle a
la gente que por sobre cualquier tipo
de injerencias de esa naturaleza, está
el amor al sitio donde uno nació.

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