lunes, 6 de abril de 2009

Cultura subvencionada: ¿sí o no?

Brasil pagará una asignación mensual de 16 euros a 12 millones de trabajadores con bajos recursos para que la gasten en cine, teatro o libros. ¿Son factibles medidas de este tipo? ¿Es deber del estado favorecer el consumo de cultura?

El ministro de Cultura de Brasil, Juca Ferreira, que sucedió meses atrás al músico Gilberto Gil en el cargo, anunció que el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva dará a 12 millones de trabajadores pobres lo que se va a llamar Bolsa Cultura, una donación mensual de 50 reales (unos 16 euros) para destinar exclusivamente en actos culturales. La medida fue colocada por el ministro Ferreira en la página de Internet de su gabinete para que los ciudadanos puedan opinar. Tras un plazo el gobierno estudiará las sugerencias que podrá aceptar y presentará el proyecto definitivo a la aprobación del Parlamento.
La idea de Lula es que, justamente en medio de la crisis económica, el gobierno pueda ofrecer 600 millones de reales (unos 198 millones de euros) para cultura popular que acabarán creando nuevos empleos. Ya el ex ministro de Cultura Gilberto Gil había sostenido, cuando estaba en el cargo, que Brasil subvencionaba cultura para un 3 por ciento de la élite del país, dejando fuera de la fiesta a millones de trabajadores que nunca tenían acceso a la cultura. Y pretendió financiar la cultura popular del interior del pais.
Según el ministro Ferreira "existe un apartheid cultural en Brasil donde muy pocos tienen acceso a la cultura". Sólo el 14 por ciento de los ciudadanos asisten al cine y menos del 8 por ciento van al teatro o visitan museos, según el titular de Cultura. La nueva Bolsa Cultura pretende que también los trabajadores con menos recursos puedan ir al cine, al teatro, a conciertos o puedan comprar un libro.
La oposición vio en la nueva iniciativa de Lula un modo de captar el voto popular en 2010 a favor de su candidata a la presidencia, su ministra Dilma Rousseff. Pero, al igual que con la Bolsa Familia, que atiende económicamente a 12 millones de personas, también estos 12 millones de trabajadores que quizás por primera vez podrán pagarse una entrada para el cine, o pisar por primera vez un teatro, no dejan de aplaudir la nueva medida del gobierno que ya consiguió que seis millones de brasileños pasasen de la clase indigente a la clase media baja.
Nota publicada en el diario El País


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